El dolor de los padres
A los cuatro años a Wilson le diagnosticaron meduloblastoma cerebeloso, debiendo luchar contra tres tumores en el cerebro y uno en la columna. Siete años entre la vida y la muerte, largos y dolorosos tratamientos, cirugías, quimioterapias y radiaciones. Wilson falleció a los once años.
"El dolor de perder un hijo es lo peor que le puede pasar a una persona, pero sigo viniendo a CONILE porque fue lo mejor para mí y mi hijo mientras estuvo vivo. Esta era su segunda casa y aquí lo recuerdo feliz, tal como me gustaría verlo ahora", Ivette Soto, mamá de Wilson.
